Weblog de Natalia

El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender.

¿INTERNET ART?

20060305173936-parceria.jpgHojeando el portal ARCO sobre arte contemporáneo me paré a leer un artículo escrito a mediados de junio en el cual se habla de las relaciones entre el arte y la red. La verdad es que en un principio lo que me llamó la atención fue más que nada el concepto de net-art, ya que no me imaginaba muy bien lo que quería decir o a lo que aludía.

Para el autor del libro, el “net art” representa un proyecto de “síntesis” entre la modernidad asociada con las nuevas tecnologías de la producción y la posmodernidad y las nuevas tecnologías de reproducción: “Escribir sobre arte en Internet -sostiene el autor- es intentar fijar en palabras un proteico y altamente inestable fenómeno. Un arte que está inextricablemente unido al desarrollo del propio Internet”. ¿Vosotros que opináis? ¿Creéis que escribir sobre arte en internet o dar nuestra opinión sobre él en este medio tecnológico ya es de por sí net-art?. Esta fue la primera pregunta que me planteé y me gustaría saber qué pensáis vosotros, ya que al igual que en los primeros días de esta asignatura hubo diferentes opiniones acerca de que "hacer arte no lo hace cualquiera", entonces ¿no todos podemos escribir sobre el arte?.

Ahí va el artículo entero para los que queráis más información: http://www.arco.ifema.es

14-06-2005
Internet Art. The Online Clash of Culture and Comerce


Julian Stallabrass. Tate Publishing, Londres, 2003, 165 páginas. El libro del escritor y crítico de arte británico Julian Stallabrass, Internet Art. The Online Clash of Culture and Comerce se inicia constatando la contenciosa relación entre el mundo del arte y la cultura activista “on line” con un incidente ocurrido en la Whitney Bienal de Nueva York en el año 2000 en la que el grupo activista “on line” RTMark (pronunciado Art –mark) , burlando el valor de su participación en la bienal, sustituyó su página web escogida por los organizadores de la Bienal por otra página con documentos enviados por el público en los que se buscaba cuestionar abiertamente los comportamientos corporativistas. Los miembros del colectivo usaron también eBay, el lugar de subastas en la red, para vender cuatro tickets de una recepción privada de la Bienal por la cantidad de 8.400 dólares, cantidad que usaron para sufragar sus proyectos subversivos. Este cruce de intereses entre el campo de la cultura y el del comercio es el que, a juicio del crítico de inglés, ilustra con mayor rotundidad las relaciones entre el arte en la red y el mundo del arte con todos sus agentes, entre ellos el comercial. También explicaría los intentos de las instituciones artísticas de “cooptar” ingredientes del carácter hiper-moderno y democrático de esta cultura “marginal” elevándola a la categoría de “arte” más allá de las elitistas y arcaicas prácticas materiales así como de sus obsoletos sistemas de intercambio y comunicación. A partir de estos argumentos Stallabrass diseña su particular historia del “net art” , definiendo su realidad específica no tanto como un espacio intersticial entre la cultura material y la inmaterial o a caballo entre el arte elevado y el arte popular sino en relación a aquellos componentes que le vinculan con el comercio, tanto el “on line” como el generado desde el “mainstream”. Para el autor, el “net art” representa un proyecto de “síntesis” entre la modernidad asociada con las nuevas tecnologías de la producción y la posmodernidad y las nuevas tecnologías de reproducción: “Escribir sobre arte en Internet -sostiene el autor- es intentar fijar en palabras un proteico y altamente inestable fenómeno. Un arte que está inextricablemente unido al desarrollo del propio Internet”. Un proyecto que aunque precisa del análisis de un buen número de emergentes tecnologías y cuerpos de conocimiento – desde la manipulación genética hasta las ciencias de la mente y en general teorías relativas a la fusión de los humanos con sus creaciones digitales- se acomete sólo desde su presente y su inmediato pasado. Dentro de un tono más descriptivo que polémico, al contrario que ocurre con otras publicaciones del autor como High Art Lite , un análisis del arte británico de los años noventa bajo el impacto de la exposición Sensation y del mecenas Saatchi, en los distintos capítulos del libro se plantean aspectos enormemente esclarecedores para describir este nuevo desafío que es Internet: incluyendo el estudio de la naturaleza de Internet ( que no es un medio, como la pintura, el grabado o el video sino un sistema de transmisión a base de “data” que simulan potencialmente todos los medios reproductivos), el análisis de las formas de arte dentro de esta vasta categoría más de naturaleza hipertextual que visual, la implosión del tiempo y el colapso del espacio, así como el potencial de las políticas “on line” hasta los nuevos formatos de colección tanto para instituciones como para individuales . Y en este nuevo modelo de cultura “on line” también tienen un lugar importante artistas como RTMark, I/O/D, Alexei Shulgin, Vuc Cosic, Maciej Wisniewski, Heath Bunting, Rachel Baker, Jodi, Thomson and Craighead, Olia Lialina, Mark Napier, Anna Best que se acogen a un discurso alternativo más próximo al anti-arte que al discurso canonizado de la historia del arte. Lejos pero de profundizar en las aportaciones de cada artista en particular el autor aporta información útil pero concisa y escasamente conceptualizada para los lectores no conocedores del tema. Y siempre en la convicción de gracias al “net art” que el arte podrá salir de su marginalidad por el hecho de abrazar la reproducibilidad. Para más información: Revista ARCO Arte Contemporáneo nº36
28/08/2005 18:51

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